Biografia

 

 

JERY, INCREIBLE

Por Eduardo Escobar

Si Jery no existiera haríamos bien en inventarla, así como es, dulce, bonita y con el talento suficiente para salirse siempre con la suya. Cuando la entrevisté hace años para la revista Cromos (una importante revista colombiana), después de su participación en una telenovela de éxito, me dijo: Disfruto la actuación, el modelaje, pero yo lo que quiero es cantar. Y me confesó que aprendía los libretos cantando. Aquí la tienen ahora convertida en lo que siempre que quiso ser.

Al ver las fotografías que ilustraron nuestra charla en la revista, solo me dije. Esta muchacha es un ser increíble.

Entonces se hacían sobre Jery montones de conjeturas. Que ella jamás desmintió. Porque cuando uno es increíble nada tiene que desmentir y puede dejar correr las bolas.

Después Jery se fue a México, y a Miami más tarde, no con intenciones de huir de las murmuraciones y de ser olvidada sino con el propósito de prepararse para lo que ella siempre quería que es cantar.

Cuando se fue Jery era lo que los filósofos de la carne organizada llaman con la palabra más hermosa de la lengua: una muchacha. Hoy regresa, convertida en  una mujer. En una mujer igual de increíble pero más rica, más llena de experiencias, formada en el trabajo duro, y con misma la belleza, pero mejorada, esa belleza que en nos pone a cavilar si ciertas mujeres son tan bonitas por dentro como por fuera, y si tanta belleza no hace daño.

En aquella ocasión me dijo. La edad es una actitud más que la suma de los años que tenemos. La actitud no ha cambiado. Pero en todo caso es obvio que está más madura y ha perdido el dejo infantil al hablar.

Yo lo que quiero es cantar. Me decía. Y ahora canta. Canta con el mismo corazón del comienzo cuando comenzó a cantar en la infancia detrás de las cortinas de su casa en Barranquilla y en Carmen de Bolívar para los invitados de sus padres pero con otro fuego. Y los escenarios han crecido y sobre todo la pasión de comunicar lo que quiere con las habilidades adquiridas, depuradas.

En la entrevista de Cromos, yo dije que esperaba la transformación de la crisálida en mariposa. No aguardé en vano. Ahora me alegra verla aquí cantando como siempre quiso pero con más ardor, decidida a poner una canción suya en la historia. No es fácil inventar una buena canción. No basta el entusiasmo. Se necesitan inteligencia y gracia para comunicar el mundo en el breve espacio de una canción. Y amor y fuerza. Y trabajo.

Jery nació bajo el signo de Sagitario, que tiene fama de ser el de las personas bellas y exitosas, en una de las regiones más ricas y rítmicas de Colombia, un 18 de diciembre. Caribeña, a pesar del origen decidió expresarse por medio de una música de reminiscencias urbanas: dancehall, B&B, pop, y electrónica, sorprendiendo a sus amigos que la habían visto desde los ocho años ganando concursos en competencias vallenatas y participando en grupos de danzas folclóricas. Pero el Caribe, dijo García Márquez, cubre desde los estuarios del  Misisipí hasta las costas del Brasil nororiental. El Caribe es más que islas, ron y caña y negritudes, merengue y rumba campesina: forma el vasto complejo de las ciudades más vivas y rumberas del mundo.

Astronauta, la nueva producción de Jery, acaba de ser lanzado en Estados Unidos con un espectáculo de ambiente futurista, y propone un pop electrónico que Jery contrasta con el estilo urbano de sus preferencias. Es un  nuevo paso en su anhelo de revelarse a sí misma con un estilo suyo, propio.

Esta mujer increíble renunció a todo, a la arquitectura, al modelaje, a la actuación, a la presentación de programas en Televisa, y se arriesgó incluso a la soledad por conseguir aquello que me dijo que conseguiría en la entrevista en la revista Cromos: en esta vida yo lo que quiero es cantar.