Mensaje de Alejandro Fernandez - 2010/01/18
Para el pueblo de Haiti
Queridos amigos.
Nunca pensé que un desastre pudiera ser de la magnitud de la que vive, y en la que muere, Haití: decenas de miles de muertos, quizá cien mil, quizá más; un cuarto de millón de heridos muchos de los cuales morirán por falta de atención médica y millones de damnificados sin destino ni esperanza. Un cataclismo que fue golpe de la naturaleza de un minuto al que seguirá otro cataclismo, el de su miseria crónica, porque a la atención, como sucede en estos casos, es inmediata, sí, pero poco a poco, el olvido del mundo los abandona a su suerte, dejándolos hundidos en su desgracia.
He seguido, conmovido, las escenas, he escuchado las crónicas y los testimonios de los sobrevivientes y estoy como los haitianos, sin poder entender qué pasó y cuál es su destino, si es que tienen alguno.
Ante estos hechos donde la naturaleza pone a prueba al ser humano, estoy convencido de que debemos responder con grandeza y generosidad, debemos tender la mano a los haitianos como nos la echaríamos a nosotros mismos, como lo hicimos los mexicanos en nuestra propia tragedia, los terremotos de 1985, que rompieron la ciudad de México dejando un saldo de diez mil muertos y un número nunca calculado de desaparecidos.
Por eso digo que hay que ayudar a los haitianos y estar con ellos como solo nosotros sabemos hacerlo, pero lo tenemos que hacer todos juntos, a lo que yo me sumo porque no podemos abandonarlos. Si el mundo históricamente los ignoró en su pobreza eterna, nosotros no los podemos olvidar en su tragedia, pero necesitamos estar con ellos, auxiliarlos, no dejarlos solos.
En lo personal he tomado la decisión de poner mi parte en este esfuerzo solidario de colaboración y, en lo general, llamo a todos a sumarnos.
¡No dejemos solo al pueblo de Haití!
¡Acreditemos, una vez más, nuestra generosidad!
Si hoy lo hacemos por ellos, algún día, ellos, y el mundo, algún día lo harán por nosotros.
Alejandro Fernández